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Esto sucedio un día como hoy en la historia del Partido Colorado
El 20 de mayo de 1839 nacía en Ybycuí el prestigioso político y militar paraguayo Gral. Bernardino Caballero, fundador de la ANR Partido Colorado

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La historia de la ANR Partido Colorado
Publicado el :30/07/2012

El Partido Colorado es la agrupación política partidaria más grande del país. Nace el 11 de setiembre de 1887 y su figura más emblemática es el general Bernardino Caballero.

 El Partido Colorado o Asociación Nacional Republicana nace oficial y formalmente el 11 de setiembre de 1887, si bien latía desde hacía muchos años en el corazón de todos los paraguayos y era una realidad tangible con el nombre de partido paraguayista, como lo llama Carlos R. Centurión, o Partido Nacionalista, como lo llama Juan Crisóstomo Centurión.

Es la corriente que acompañó a Francia en sus años de grandeza nacional y es la que llegó hasta las tumbas del Gólgota americano con el Mcal. Francisco Solano López, y va a ser después la que reivindicará la memoria del Mariscal.

Ocupada Asunción por los Aliados, se abocan éstos, con su "cuarta aliado", a dar un nuevo Gobierno al Paraguay. Y si bien en el artículo 8° del infame Tratado de la Triple Alianza se estipulaba que una vez derrocado el actual gobierno del Paraguay "el pueblo paraguayo podrá elegir el gobierno y las instituciones que le convengan, no incorporándose ni pidiendo el protectorado de ninguno de los aliados, como resultado de la guerra", la realidad fue muy otra. Se impuso un gobierno y constantemente --como en un vaivén-- fueron las presiones argentinas o brasileñas las que decidieron las cuestiones internas del país.

Muerto el Mcal. López al frente de sus tropas en Cerro Corá, los invasores deciden que el Paraguay necesita una nueva Constitución Liberal y así comienzan los ajetreos políticos de esa Convención. Con tal motivo aparecen los "Clubes Políticos".

El Club del Pueblo y el Gran Club del Pueblo despectivamente, pero con honra, "Petít Club López", el segundo llamado Partido Liberal, aglutinando, como lo dice Ezequiel González Alsina, a "lo más influyente del liberalismo importado, y donde esta doctrina se enuncia como un ariete de demolición contra todo lo que representará el pasado del país" del Partido Democrático no habla ni exalta los derechos, sino fundamentalmente los deberes de los ciudadanos y del Estado para con la Nación.

El Gral. Bernardino Caballero, fundador del Partido Colorado e inspirador del Manifiesto de 1887, no fue un político profesional, fue un patriota que nos introdujo en el fabuloso mundo del choque de las ideas. Organizó las primeras elecciones libres y democráticas realizadas en nuestro medio. Fue el Primer Presidente Constitucional, después de 1870, que tuvo la autoridad y el respaldo popular suficiente para concluir su período presidencial.

Fundó un partido político que por sus profundas raíces en la tradición nacional y por nutrirse en los hondones del alma paraguaya ha subsistido a la acción corrosiva del tiempo, sin necesidad de claudicaciones o acomodos doctrinarios como el mistificado Partido Liberal.

Su espada, la de Bernardino Caballero, ha alumbrado las páginas más gloriosas de nuestra historia y su vida pública ilumina aún hoy el camino del bien y del engrandecimiento patrio y el de la felicidad de nuestro pueblo. Seguirlo, imitarlo, es acción patriótica.

Fue un geoestratega. Planeó la construcción de un ferrocarril que cruzando todo el Chaco nos uniera con Bolivia; distribuyó y vendió tierras en el Chaco para establecer colonias y determinar así nuestra posesión pacífica de esas tierras. Sus títulos sirvieron de prueba de la soberanía del Paraguay sobre la Región Occidental cuando el conflicto de límites con Bolivia. Grande fue su gobierno, trascendente el pronunciamiento de 1877, no solo por lo que significó sino por la proyección que tiene hoy mismo en la vida nacional.

"Para quienes sostienen que el Partido Colorado es un rama del liberalismo impuesto al Paraguay por la horrenda "cruzada libertadora" de la Triple Alianza, el Manifiesto del 11 de setiembre de 1887. No hay manera de concertar los espejismos de la doctrina liberal con los postulados que desde aquella lejana fecha orientan la vida y el desenvolvimiento de nuestra poderosa asociación política".

El énfasis puesto por Ezequiel González Alsina en la transcripta afirmación se justifica y la misma es un apotegma ya que puede demostrarse lógica y documentadamente.

El mencionado "Manifiesto" tiene una vitalidad objetiva independientemente de la personalidad de su fundador, y es así que se levanta triunfante frente a tanta ideología extraña, frente a tanta mistificación, frente a tanta resemantización de conceptos que hace que las cosas no sean lo que eran ni digan lo que dicen.

El Manifiesto de 1887, es una realidad objetivada por las circunstancias, y si bien nacido en el "cénit" de las ideologías liberales tiene el valor y el gran mérito de serle antagónico.


FUNDACION DE LA ASOCIACION NACIONAL REPUBLICANA
(PARTIDO COLORADO) EL 11 DE SETIEMBRE DE 1887


El Partido Colorado nació en la vida cívica del Paraguay bajo el signo de la democracia.


ACTA DE FUNDACION
 

"En la Ciudad da Asunción, a los once días del mes setiembre de mil ochocientos y ochenta y siete, reunidos en Asamblea General los socios y les que se adhieren al patriótico pensamiento de la Asociación Nacional Republicana, a invitación de la Comisión Provisoria nombrada en la primera reunión del 25 de Agosto del mes próximo pasado, con el objeto de discutir y aprobar los Estatutos y el Programa confeccionados por dicha Comisión; abierta la sesión, y dada la lectura a de cada uno de los expresados documentos, fueron aprobados sucesivamente por aclamación y sin modificación alguna.

"En seguida y a moción del Señor Don Carlos Rojas, fueron propuestos y electos para componer la Junta Directiva los ciudadanos siguientes: Presidente: Bernardino Caballero; Vicepresidente 1º. José Segundo Decoud; Více Presidente 2º. Higinioa Uriarte; Secretario: Juan González; Pro Secretario: Remigio Mazó; Tesorero: Santiago Cardozo; Vocales: Miguel Alfaro, Angel Benítez, José González Granado, Juan C. Centurión, Zacarías Samaniego, José R. Mazó, Federico Muñoz, Juan de la Cruz de 1ª Jiménez, Germán Miranda Cantalicio Guerreros, Esteban Rojas, Miguel Viera, Félix de los Rios y Jaime Peña.

"Acto contínuo se resolvió por aclamación que todos los socios presentes recorrieran en procesión cívica las calles Palma y Progreso hasta la quinta del General Don Bernardino Caballero, como una manifestación de la importancia de esta Asociación, y la popular y general aceptación del patriótico pensamiento que le sirve de credo y de norma para sus futuros trabajos politicos.

"Con lo que terminó el acto firmando a continuación todos los ciudadanos presentes.

"BERNARDINO CABALLERO, Presidente -- JOSE S. DECOUD Vice Presidente 1º. - HIGINIO URIARTE, Vice Presidente 2º. - JUAN G. GONZALEZ, Secretario -- REMIGIO MAZO, Pro Secretario - SANTIAGO CARDOZO, Tesorero -- Vocales: MIGUEL ALFARO - ANGEL BENITEZ - JOSE GONZALEZ GRANADO -- JUAN C. CENTURION - ZACARIAS SAMANIEGO -- JOSE R. MAZO -- FE DERICO MUÑOZ -- JUAN DE LA CRUZ GIMENEZ -- GERMAN MIRANDA -- CANTALICIO GUERREROS - ESTEBAN ROJAS - MIGUEL VIERA -- FELIX DE LOS RIOS -- JAIME PEÑA -- Siguen las firmas".

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Manifiesto de la Asociación Nacional Republicana dirigido en fecha 11 de Setiembre de 1887, al pueblo de la República.
 

"El Partido Nacional Republicano es una agrupación de ciudadanos, que animados de un sentimiento común, el de la prosperidad y engrandecimiento de la patria, dirigirá todos sus anhelos a hacer efectivos los grandes propósitos consignados en el bello preámbulo de la Constitución de la República.

"No nace nuestro partido obedeciendo a principios de afección pasajera y personal; ni tampoco data su existencia de ayer; cuando resolvimos constituirnos en asociación política. Los elementos que lo componen han mancomunado más de una vez sus fuerzas dispersas para mantener la bandera de los principios, a cuya sombra se han cobijado los buenos para defender la libertad, la justicia y el derecho. He ahí su gloriosa cuna en el pasado, he ahí su más legítimo timbre en el porvenir para aspirar al aprecio y simpatía sincera del noble y heroico pueblo paraguayo.

"Vinculados por tradiciones honrosas, confundidos en un sólo propósito para levantar el país de su penosa y prolongada postración, consagrados a las árduas tareas de una labor común para asegurar el bienestar general de la comunidad, no hay poder que pueda quebrantar la cadena de unión que nos liga, porque ella está afianzada por los deberes del compañerismo en la persistente lucha por el bien, está alimentada por los sentimientos de la misma fe y fortificada por los indisolubles lazos de la concordia y la la fraternidad.

"Nuestro programa se resume en dos palabras: paz y respeto a nuestras instituciones.

"El mantenimiento del orden y la tranquilidad pública que sólo se puede conseguir mediante el acatamiento del principio de autoridad basada en la justicia, es la causa más poderosa de los progresos que hemos conquistado en estos últimos tiempos. La paz interna es una necesidad imperiosa para desenvolver el comercio, la industria y la agricultura, como fuentes más preciosas de nuestra riqueza y prosperidad; la paz es una garantía efectiva para la seguridad, el trabajo y el capital, y es también uno de los baluartes de la libertad. Exceptuando los raros casos en que se justifican las revoluciones, las conmociones intestinas, siempre serán un peligro permanente para los intereses públicos bien entendidos y una amenaza a las libres instituciones.

"Al adoptar la forma de Gobierno republicano, hemos consagrado, en un sublime código los principios eternos que deben regirnos en nuestra organización política y allí están claramente enumerados los deberes y derechos del ciudadano. La Constitución es el sagrado decálogo de los pueblos libres: venerar este Evangelio político, cumplir estrictamente sus prescripciones, es amar y servir a la causa verdadera de la libertad, es rendir el más señalado servicio al país dando ejemplo elevado de virtud cívica y patriotismo.

"La soberanía popular es el gran fundamento de la Repúbiica. El pueblo se ha reservado el derecho de designar los mandatarios que han de dirigir sus destinos elevando a los puestos públicos a ciudadanos honestos e idóneos, capaces de hacer su felicidad y de establecer en el país el reinado de la justicia y la moralidad política.

"Consecuente con este principio democrático que impone a cada ciudadano el deber de velar por la buena marcha da la administración y de defender las libertades públicas nos proponemos llevar a la representación aquellos que respondiendo a las ideas enunciadas, sean la expresión genuina de la voluntad popular, haciendo que predomine la opinión pública, antes que las influencias de elementos ilegítimos ejercidas por círculos de dudosa significación política, sin títulos ni antecedentes a la consideración pública.

"Para la consecución de estos propósitos mantendremos firme e inviolablemente la libertad del sufragio, de la palabra, de la prensa, de la reunión, como condiciones esenciales para asegurar el ejercicio tranquilo de los derechos políticos, en la esfera de la ley y el orden, para alcanzar a realizar la gran divisa --republicana-- "el gobierno del pueblo por el pueblo".

"Asegurar las conquistas del progreso, a que felizmente ha cooperado nuestro partido con decidida constancia y fe en el porvenir, promoviendo todas aquellas medidas que favorezcan al comercio, la agricultura y la inmigración; el planteamiento de nuevas industrias, la construcción de ferrocarriles y telégrafos; el mejoramiento de nuestra campaña por medio de leyes sabias y protectoras; y, finalmente, toda reforma que tienda a operar un cambio benéfico en nuestra situación económica y en el bienestar moral y material del pueblo, serán los objetos preferentes de nuestros trabajos, emprendidos ya con tan buen éxito en obsequio a los intereses públicos y dispuestos ahora más que nunca a proseguirlos con incontrastable voluntad.

"Agrupemos, pues, nuestras fuerzas para que unidos todos bajo una misma enseña podamos realizar las santas aspiraciones de nuestros programas, en bien del pueblo a cuyas filas nos honramos de permanecer, conservando en nuestra fe, pura e inextinguible, oomo grandiosa es la excelsa idea de la patria".

Asunción, 11 de Setiembre de 1887

 
   
   
 
     
   


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